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Hace 40 años que se inició el Dakar y desde el inicio, Toyota ha estado presente en la prueba, así que quizás la historia recuerde a este Dakar 2019 como el Dakar de Toyota, ¡por fin!

Ya dijimos antes de empezar que éste debería ser su Dakar ante la ausencia de los Peugeot –el de Loeb es privado– y con unos Mini que tenían un buggy aún muy joven y un 4×4 tradicional que acusaba ya el paso del tiempo.

No es del todo cierto que esta presencia de Toyota haya sido siempre oficial, pero ya en el inicio del Dakar, los Toyota Land Cruiser eran los coches más robustos del mercado y como tales, eran uno de los modelos preferidos de los privados; tanto que en 1989, hace 30 años, hubo nada menos que… ¡62 Toyota en la salida!

Después, a través de Auto Body o de Toyota España, buscaban el triunfo en la categoría TT de Producción. De la robustez de los Toyota puede dar fe Xavi Foj, que desde hace más de una década es fiel a Toyota en la categoría de TT de producción, T2. Foj lleva 29 participaciones en el Dakar, entre ellas seis en camión, una como copiloto de Jutta Kleinschmidt y el resto con Toyota, siendo dos veces ganador de la categoría y cuatro veces segundo.

Fue en 2011 cuando desde Toyota Sudáfrica –hay una planta de montaje allí–, es decir, Imperial Toyota, iniciaron el asalto a la carrera y consiguieron un primer podio prometedor gracias a Giniel de Villiers. En sus siete participaciones anteriores, Toyota alcanzó seis podios, cinco gracias a De Villiers, un valor seguro, que no se rinde nunca. Y el año pasado Nasser Al-Attiyah ya fue segundo y De Villiers, tercero.

Los coches actuales de Toyota, los oficiales, son obra desde hace unos años de Toyota Gazoo Sudáfrica y a ello hay que unir los preparados en Bélgica, siguiendo patrones idénticos, por Overdrive –que lleva asimismo la logística sobre el terreno de los oficiales desde que en 2012 abandonó la preparación de los mejores Nissan cliente para cambiar de marca–.

No piensen que es algo sencillo el llevar la logística de los tres coches oficiales más ocho cliente. Ello implica llevar nueve camiones de asistenciaun semirremolque y cinco motorhomes; también algún todoterreno para llevar el personal… porque el equipo al completo lo formaban un centenar de personas, pilotos incluidos.

Su técnica de fabricación es muy similar a la de un buggy. Un chasis multitubular, con el motor central, pero Toyota ha querido mantenerse fiel al esquema de cuatro ruedas motrices. La ventaja de la tracción frente a los inconvenientes de un mayor peso, ruedas más pequeñas y no disponer de sistema de hinchado y deshinchado automático.

Toyota contaba este año con un chasis aligerado hasta el límite de peso, con el motor más retrasado, un motor que había perdido potencia –la brida de admisión se redujo de 39 a 37 milímetros– pero por el contrario disponía de más par y a régimen más bajo, lo que le hacía más ágil en las dunas. Y, sobre todo, este año habían validado mejor sus neumáticos, que fue el problema que tuvieron el año pasado.

Las diferencias entre los coches oficiales y los de los clientes son mínimas, prácticamente el diferencial central. Todo lo demás es casi idéntico. Sólo el motor, faros y pilotos son Toyota, chasis, puentes, suspensiones y transmisiones se han fabricado exprofeso para el vehículo. Ahora, Toyota tiene frente a sí un objetivo para 2020: lograr la segunda.

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