Definitivamente, parece que algo ha cambiado en la F-1. En China, Vettel no ganó, pero pudo haberlo hecho. Hamilton ya no está solo…

“Va a ser uno de las pugnas más apretadas, si no la que más, que nunca he tenido. Espero con ganas esta lucha y otros van a estar pronto en ella. Ferrari ha hecho un trabajo fantástico. Ambos atacamos a tope, contestándonos los tiempos por vuelta”. Si Australia era solo la primera carrera del campeonato, el Gran Premio de China dejó una gran noticia. En 2017, Lewis Hamilton y Sebastian Vettel lucharán por el título. Mercedes ha encontrado un rival en Ferrari. Pero la cita de Shanghái también dejó en evidencia que, aunque el factor técnico domine, el humano marca diferencias.

Tanto Hamilton como Vettel hubieran podido ganar esta carrera. El británico reconocía con sus palabras lo experimentado en la pista momentos antes, esa toma y daca de tiempos entre los dos monoplazas que confirmaba cómo el W08 y el SF70H tienen un similar ritmo, no importa el tipo de neumático. Si Albert Park no siempre retrata una foto nítida para un campeonato, un trazado de tan diferente naturaleza como el chino confirmó el salto cualitativo de Ferrari es real, y les permite luchar por la victoria en cualquier pista. Si en Australia el factor decisorio fue la parada en boxes de Hamilton para salir detrás de Verstappen, en China coche de seguridad perjudicó la estrategia de Vettel. En todo caso, factores mínimos son los que están marcando diferencias ante un rendimiento muy similar. Y esta es la gran noticia para el campeonato.

Hamilton y Vettel, muy por encima de sus compañeros

Pero el Gran Premio de China fue una de esas carreras que también permitió apreciar las diferencias de rendimiento entre pilotos y poner a prueba el talento individual bajo condiciones complejas y cambiantes.Raikkonen demostró lo lejos que está de Vettel por segunda vez consecutiva, y tanto tiempo detrás el alemán por detrás del finlandés en los compases de carrera, bien le pudo costar la victoria al equipo italiano. Bien pronto saben ya en Ferrari en quién tiene que volcarse para luchar por el título.

Otro tanto ocurría en Mercedes. Bottas volvió a dar razones para quienes auguraban que no sería rival para Hamilton en el seno del equipo. Ni en entrenamientos ni en carrera. Y el trompo tras el coche de seguridad remató la embarazosa jugada. El equipo alemán puede encontrar un eslabón débil en su cadena para luchar por el título de Constructores contra Ferrari.

Verstappen, otro resultado increíble

Red Bull volvió a confirmar que cuenta con un equilibrado plantel. En ese especial teatro del talento, fue Verstappen uno de sus mejores actores. Pero brilló no a costa de Ricciardo. Aunque terminara por delante, el australiano dejó su monoplaza donde le corresponde por jerarquía entre equipos. Pero en el caso del holandés, arrancar desde el fondo de la parrilla para terminar en el podio fue otro de esos increíbles resultados que empiezan a convertirse en sello particular del holandés. En un gran premio que también servía para confirmar el guion inicial del campeonato, se comprobó que a Red Bull le queda mucho margen para recuperar terreno. Helmut Marko habla del Gran Premio de Austria.

Sainz, talento y personalidad

Y si de destacar el factor humano se trata cuando las condiciones se revuelven, Carlos Sainz y Fernando Alonso brillaron espectacularmente. “Cuando lo he decidido y de repente he visto a todos con intermedios me quería morir”. En el caso del piloto español, había que tener mucha confianza y personalidad para apostar por unos neumáticos lisos en una pista todavía húmeda, con toda la parrilla ante la elección opuesta en la salida. Pero más importante era luego hacer funcionar esa osada estrategia sin cometer errores. Su ritmo detrás de los Ferrari durante una parte de la prueba, su actuación sin errores en condiciones tan complicadas, reafirmaron que Sainz tiene talento y también personalidad. El riesgo en la elección y el acierto en su gestión le dieron el mejor resultado al que aspira Toro Rosso en cada carrera, ‘el primero de los mortales’.

¿Y qué puede decirse de Fernando Alonso? El Gran Premio de China sirvió para confirmar un panorama de claroscuros. Porque el MCL32 parece un buen monoplaza, como pudo confirmarse el sábado en los entrenamientos, pero con un déficit de potencia que resultan sangrante. También que McLaren sufre una preocupante falta de fiabilidad. Porque el descafeinado motor de Honda aguanta, pero no un chasis todavía verde por la falta de kilometraje en pretemporada. Es ahora cuando saltan los problemas que debían haberse detectado en Montmeló. En definitiva, McLaren es un equipo todavía a medio hacer para la temporada 2017.

Alonso, un nuevo milagro

Pero Alonso dio otra vuelta de tuerca a un rendimiento que ya no es solo excepcional. Que rodara entre la séptima u octava posición en el Gran Premio de China era ?otro milagro? incluso más inverosímil respecto al de Australia ante las largas rectas de China. “Soy el más rápido en la pista en las curvas”, llegó a gritar por la radio. Era cierto. Hoy, Fernando Alonso personifica escandalosamente algo que no resulta fácil de apreciarse en la Fórmula 1: el enorme contraste entre el piloto y el material a su disposición. Una pena, porque cuando McLaren se convierta en ese equipo completo que Alonso necesita, quizás el piloto esté navegando por otros mares.

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