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Lewis Hamilton tenía la Pole Position en el GP de Brasil, su primera carrera como pentacampeón del mundo, después de que el sábado superara a Sebastian Vettel por tan sólo 93 milésimas de segundo en la sesión de clasificación. El teutón estaba enfadado, porque sabía que había perdido la posición preferente por un error en la curva ocho en su vuelta rápida.

Hamilton y Vettel protagonizaron sendas polémicas en la clasificación. Lewis obstaculizó a Sergey Sirotkin en un incidente que estuvo muy cerca de acabar en accidente. Sebastian rompió el protocolo de la FIA en el proceso de pesaje. Ninguno de los dos recibió sanción y, en consecuencia, conservaron su posición en la primera fila de la parrilla. En el caso del inglés, ni siquiera hubo investigación. Sí en el de Vettel, que se saldó con una reprimenda y una multa económica de 25.000 euros.

Así las cosas, Mercedes y Ferrari calentaban motores para la enésima pelea sabedoras de que el Mundial de Constructores estaba en juego. La casa de la estrella llegaba con una ventaja de 55 puntos cuando faltaban tan sólo dos carreras para la conclusión de la temporada. Le bastaba con marcharse de Sao Paulo con una renta de 43 guarismos para hacer insalvable la remontada de los de Maranello, que estaban obligados a plantar batalla para salvar con honor un curso caracterizado por las imprecisiones individuales y colectivas.

La estrategia se perfilaba como un factor crucial, ya que Mercedes y Ferrari empezaban con neumáticos distintos. Los W09 tomarían la salida con el compuesto superblando, mientras que los SF71H lo harían con el blando. Pirelli pronosticaba una carrera a una parada. La opción más rápida era empezar con las gomas amarillas –como Ferrari– y cambiar a medios entre la vuelta 32 y la 36. A quienes empezaran con las rojas –Mercedes, Red Bull–, se les recomendaba poner la goma blanca entre la 25 y la 30.

Los comisarios sancionaron a dos pilotos por sustituir elementos de sus coches. Uno era Daniel Ricciardo, que recibió cinco posiciones por estrenar el sexto turbo del año, ya que el anterior quedó impracticable después de que en México un comisario, en su afán por extinguir un conato de incendio, vertiera la espuma del extintor por el interior del tubo de escape con la consiguiente afectación a la unidad de potencia. El otro penalizado era Esteban Ocon, que recibió otros cinco puestos por sustituir la caja de cambios.

En la elección de neumáticos, ninguna sorpresa. Los Ferrari y el Haas de Kevin Magnussen eran los únicos del Top 10 con neumáticos blandos. Los demás, con superblandos. Más allá, predilección unánime por los compuestos conservadores. Carlos Sainz –15º– y Fernando Alonso –17º– se decantaron por el blando, como el resto excepto Brendon Hartley, que fue el único que escogió el medio.

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SalidaLewis Hamilton estuvo atento y traccionó bien, sin que nadie le pudiera disputar la primera posición. Valtteri Bottas aprovechó que estaba en el compuesto superblando para acelerar más rápido que Sebastian Vettel, que para más inri bloqueó en la primera chicane. Bottas se emparejó con él y lo superó por el exterior al negociar las Eses de Senna, para así auparse a la segunda plaza y dejar a Mercedes en situación de doblete. Por detrás, Max Verstappen superó a Kimi Räikkönen, pero el finlandés recuperó la cuarta posición con una maniobra en la Descida do Lago.

Carlos Sainz adelantó a dos coches en la salida, entre ellos al de su compañero Nico Hülkenberg, con quien se las vio en la segunda vuelta. El alemán lanzó un ataque en el Bico de Pato y se emparejó con el español, pero Carlos se mantuvo firme en su trazada y le aguantó el paralelo al teutón al negociar la curva 11. Al llegar a la frenada de Junçao, los dos RS18 se tocaron rueda a rueda, pero Sainz salió victorioso para conservar la decimotercera posición. Detrás de los dos Renault, el McLaren de Fernando Alonso.

En las primeras vueltas, la diferencia de rendimiento entre el neumático superblando y el blando era tan acusada que los Ferrari cayeron presa de Max Verstappen. Primero cayó Kimi Räikkönen, a quien el holandés adelantó con DRS en la recta principal. Un giro después fue el turno de Sebastian Vettel, que cayó de la misma forma. Instantes después, Sebastian se abrió en exceso en la Descida do Lago y se fue por encima del piano, circunstancia que Kimi aprovechó para arrebatarle la cuarta plaza.

El ritmo de Verstappen era tal que pronto se convirtió en un incordio para Valtteri Bottas, que en aquel instante ejercía de muro de contención para Lewis Hamilton. En la vuelta 9, el finlandés bloqueó en la curva 10. Max lo aprovechó para recortar distancias y preparar su siguiente ataque. En el siguiente paso por meta, con la ayuda del DRS, se metió en un rebufo, se desplazó a la trazada interior y le ganó la posición con una precisa apurada de frenada. Sólo tenía por delante a Hamilton, que en aquel instante contaba con un margen de 2,5 segundos.

Los neumáticos de Ferrari entraron en temperatura, pero Räikkönen y Vettel perdieron un tiempo precioso detrás de un Bottas imposible de sobrepasar. En la vuelta 11, Kimi intentó un exterior en la Descida do Lago, pero su esfuerzo fue en balde porque Valtteri hizo valer la línea interior. Lo volvió a probar en las Eses de Senna, con el mismo resultado. Los beneficiados de ese trenecito eran Hamilton y Verstappen, que abrieron un hueco de siete segundos sobre sus perseguidores.

Las paradas en boxes empezaron en la vuelta 19. Valtteri Bottas entró para protegerse de los Ferrari y Lewis Hamilton siguió sus pasos un giro después. Max Verstappen se quedó fuera e hizo un cambio de ritmo para intentar un overcut por el liderato de la carrera. Hamilton respondió con parciales púrpuras para mantenerse como líder virtual de la prueba, a costa de desgastar sus gomas y comprometer la fase final de la carrera.

Por lo que respecta a los pilotos españoles, Fernando Alonso perdió nueve segundos en boxes fruto de la descoordinación de sus mecánicos. Cuando ya tenía los neumáticos nuevos y se disponía a volver a pista, le pidieron que se detuviera para comprobar el estado de las tuercas. El error le costó perder posición con Pierre Gasly, Stoffel Vandoorne, Lance Stroll y Sergey Sirotkin. Más atinada estuvo Renault con Carlos Sainz, que entró en la vuelta 26 cuando iba undécimo. Su compañero Nico Hülkenberg abandonó en la 32 con problemas de motor.

Los Ferrari aguantaron en pista hasta la vuelta 27. Primero entró Sebastian Vettel, que se reincorporó a 4,5 segundos de Bottas con un juego nuevo del compuesto medio. Kimi paró cuatro giros después, pero perdió posición en boxes con su compañero, que recuperó la cuarta posición virtual.

Mientras tanto, Marcus Ericsson enfiló el camino de boxes para retirarse de la carrera. El piloto sueco, sexto en parrilla con su Sauber, se vio involucrado en un toque en la salida y sufrió daños en su monoplaza. A partir de aquí, un pozo sin fondo. Cayó hasta la octava posición al comienzo de la carrera, a la novena cuando le pasó Daniel Ricciardo en la segunda, y finalmente a la última con un trompo cuando ya había pasado por boxes. Ericsson optó por retirarse, incómodo con las sensaciones de su máquina.

Si había una parada que fuese crucial para el devenir de la carrera: la de Max Verstappen. El holandés alargó al máximo y entró 15 vueltas después que Hamilton para ahorrarse el neumático medio y pasar directamente al blando, con el que obtuvo una ventaja estratégica fundamental para pelear por la victoria. El holandés se reincorporó por detrás del británico, a tan sólo 2,5 segundos.  Al mismo tiempo que esto ocurría, Sebastian Vettel dejaba pasar a su compañero Kimi Räikkönen para intentar atacar a Valtteri Bottas.

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El acierto de Red Bull dio resultado en la vuelta 39, cuando Verstappen dio caza a Hamilton sin contemplaciones. El holandés se pegó a él en Junçao, cogió su rebufo en la Subida do Boxes y lanzó un ataque en la recta principal con la ayuda del DRS. Max le superó por velocidad punta y completó la maniobra antes de llegar a la frenada, para así consolidarse como el nuevo líder de la carrera. Con gomas más frescas y más rápidas, todo se ponía a su favor… o eso parecía.

En la vuelta 44, Max Verstappen se tocó con Esteban Ocon en las Eses de Senna y perdió el liderato de la carrera. El Force India acababa de parar en boxes y quiso desdoblarse del Red Bull. Lanzó un ataque en la primera chicane y trazaron en paralelo, pero sus líneas se cruzaron y los coches se tocaron. Verstappen salió escupido a la escapatoria, con daños en el suelo de su RB14. Consiguió volver a pista y seguir adelante, aunque el incidente le costó nueve segundos y la primera posición con Lewis Hamilton. Los comisarios sancionaron a Ocon con un Stop&Go de 10 segundos.

Otro Red Bull que volaba con neumáticos blandos era Daniel Ricciardo, que imitó la estrategia de su compañero e hizo una visita a boxes muy tardía. El australiano salió por detrás de Bottas y de los dos Ferrari. En el giro 46, después de varios intentos fallidos, Daniel rebasó a Vettel con una maniobra por el exterior en las Eses de Senna, con toque incluido. En ese mismo escenario, superó a Bottas en el 59 para ser cuarto.

Carlos Sainz hizo una segunda visita al Pit-Lane en la vuelta 50, después de constatar que era imposible adelantar en pista a Pierre Gasly. El madrileño tenía 20 segundos sobre sus perseguidores, de modo que optó por calzar otro juego de superblandos y llegar sobrado de gomas hasta el final. Se reincorporó por detrás de Esteban Ocon, pero lo adelantó sin más complicaciones.

Ferrari cambió de estrategia con Sebastian Vettel, después de constatar que el alemán estaba perdido en la sexta posición y que no había forma de remontar. El alemán puso un juego usado de superblandos y se reincorporó séptimo, por detrás de Charles Leclerc, a quien rebasó en la vuelta 58. Bottas también hizo una segunda parada tras perder la posición con Ricciardo, para mantenerse por delante de Vettel y tener gomas frescas para cualquier eventualidad.

A pesar de su toque con Ocon y a los daños de su Red Bull, Verstappen se las ingenió para cerrar la brecha con Hamilton. De los cinco segundos en el momento del accidente, pasó a 3,0 guarismos a falta de 11 vueltas para el final. En sus retrovisores tenían a Kimi Räikkönen, que en aquel instante cerraba el podio a 2,0 del holandés.

La carrera estaba en un pañuelo. Verstappen llegó a ponerse a 1,1 segundos de Hamilton, pero nunca entró en su zona de DRS y no tuvo ninguna oportunidad de lanzar el adelantamiento. Lewis Hamilton cruzó la línea de meta para alzarse con la victoria en Brasil y sellar el doblete para Mercedes, que también sentenciaba el título de Constructores.

Carlos Sainz adelantó sobre la bocina a Pierre Gasly para arrebatarle la duodécima plaza para salvar el honor el Autódromo José Carlos Pace, aunque su sólida actuación no se vio recompensada con puntos. Por su parte, Fernando Alonso rebasó a los dos Williams para terminar decimosexto en su penúltima carrera como piloto de Fórmula 1. La última sería Abu Dabi, a dos semanas de distancia.

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