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Lewis Hamilton se ha alzado vencedor en el GP de Francia, donde el británico ha visto cómo su rival, Sebastian Vettel, se borraba de la competición en un toque con Valtteri Bottas en la salida. Carlos Sainz, tercero tras el caos inicial, ha terminado octavo después de que un fallo de última hora en el MGU-K le costara la sexta plaza. Fernando Alonso ha abandonado con un fallo en la suspensión trasera en un domingo anónimo para McLaren.

Con este resultado, Hamilton recupera el liderato del Mundial de Pilotos con 14 puntos de ventaja sobre Vettel, que ha remontado en hasta la quinta posición. En la clasificación de Constructores, Renault amplía su liderato de la media parrilla y ya posee 22 puntos sobre McLaren, que encadena tres Grandes Premios consecutivos fuera del Top 10.

Como en Le Mans, la ceremonia previa de la carrera estuvo cargada de simbolismo. La ocasión lo merecía, y es que Francia volvía al calendario por primera vez en diez temporadas. Las fuerzas aéreas entregaron la bandera nacional y dibujaron sus colores en el aire, mientras una banda al completo tocaba La Marsellesa para deleite de los aficionados, que abarrotaron las tribunas del Paul Ricard a pesar de los problemas para acceder al circuito.

En el cielo, ni rastro de la lluvia del sábado. Nubes, pero ninguna amenaza. La temperatura ambiental subía hasta los 24 grados y el asfalto estaba en 42. Condiciones óptimas para una carrera que se preveía a una sola parada en boxes, en tanto que en los entrenamientos la degradación de los neumáticos había sido leve. La dificultad para adelantar hacía desaconsejable arriesgar con una segunda visita al Pit-Lane.

En la parrilla de salida, Lewis Hamilton empezaba desde la Pole Position escoltado por su compañero Valtteri Bottas y el Ferrari de Sebastian Vettel, que partía con el neumático superblando a diferencia de los Mercedes, que estaban en ultrablandos. Por detrás, Carlos Sainz era séptimo y Fernando Alonso decimosexto. El madrileño con el compuesto púrpura, el asturiano con el rojo.

Salida. Y caos. Mucho caos. Hamilton arrancó bien, pero Vettel desató un pandemónium. El alemán traccionó mejor gracias a la superioridad del ultrablando, pero Bottas no le dejó hueco. Al llegar a la primera curva, se pasó de frenada y tocó al finlandés de Mercedes. El teutón rompió su alerón delantero y echó por la borda su carrera, y a la postre recibió una sanción de tiempo de cinco segundos. Valtteri sufrió un pinchazo y también pasó por boxes.

Fruto del impacto entre Vettel y Bottas, varios monoplazas hicieron una maniobra evasiva y se saltaron la primera chicane. Quien no lo hizo fue Carlos Sainz. El madrileño, que era el primero de los mortales en parrilla, fue muy cauto en la arrancada. Su cautela le recompensó, pues aprovechó el accidente inicial para ganar cuatro posiciones de una tacada y auparse hasta una formidable tercera posición, que no reflejaba el potencial real de su monoplaza. Charles Leclerc también sacaba tajada y se ponía sexto con el Sauber.

También hubo fiesta en la Curva 3, donde abandonaron dos ídolos locales. Los líderes pasaron sin problemas, no así Esteban Ocon y Pierre Gasly. El segundo entró pasado y golpeó al primero. La acción se produjo justo delante de Fernando Alonso, que esquivó el contacto. Ni el francés de Force India ni el francés de Toro Rosso pudieron continuar en la carrera. Un domingo amargo en casa.

Ante el cúmulo de restos en pista, Dirección de Carrera desplegó el coche de seguridad. Vettel y Bottas lo aprovecharon para pasar por el Pit-Lane, reparar sus daños y calzar neumáticos blandos, con los que intentarían remontar desde el fondo de la clasificación y llegar hasta el final de la carrera. Alonso cambió de estrategia y también adelantó su parada.

La carrera se relanzó en la vuelta 6. Hamilton arrancó sin problemas. También Carlos Sainz, que se pegó a la estela de Max Verstappen, que iba segundo. El madrileño se agarró con uñas y dientes a la tercera posición, pero la superioridad de su perseguidor, el Red Bull de Daniel Ricciardo, fue incontenible. El australiano le adelantó en la vuelta 9 y un giro más tarde también le superó el Ferrari de Kimi Räikkönen.

Pasaban los minutos. Hamilton encadenaba vueltas rápidas y controlaba la distancia con Verstappen, sobre quien tenía un margen de cinco segundos. Tercero seguía Daniel Ricciardo, a cuatro guarismos de su compañero. El trío huía de Sebastian Vettel, que se hallaba en plena remontada y que no tenía que volver a pasar por boxes. Bottas, con daños en el fondo plano, no podía seguir su ritmo.

La remontada de Vettel fue implacable. Decimoséptimo tras su toque con Bottas, tenía neumáticos frescos y un objetivo: reengancharse a la carrera. Primero dio cuenta de Fernando Alonso y Sergey Sirotkin, luego de Marcus EricssonStoffel Vandoorne y Nico Hülkenberg. Ya estaba en los puntos. No contento con eso, rebajó a Sergio Pérez y Romain Grosjean, y luego a Charles Leclerc y Kevin Magnussen. Ya estaba a la estela de Carlos Sainz. En la 20, el teutón le adelantó con DRS para reclamar la quinta posición y unirse así al grupo de los líderes. En aquel instante, Hamilton estaba medio minuto por delante.

La veda de los pit-stops se abrió en la vuelta 26. El primero en entrar fue Max Verstappen. El holandés puso neumáticos blandos y se reincorporó justo delante de Sebastian Vettel. Luego apretó y abrió hueco para defenderse del posible ‘overcut’ de Daniel Ricciardo, que entró en la 29. El australiano salió detrás tanto de Verstappen como de Vettel, aunque con unas gomas mucho más frescas que las del Ferrari que le precedía.

El líder de la carrera, Lewis Hamilton, retrasó su parada hasta la vuelta 33. Mercedes adoptó una estrategia conservadora y le montó un juego del compuesto blando. No necesitaba más. Salió detrás de Kimi Räikkönen, que paró en el giro siguiente. Después de todas las paradas en boxes, Hamilton comandaba el GP de Francia con 5 segundos sobre Verstappen, 12 sobre Ricciardo, 14 sobre Vettel y 22 sobre Räikkönen. Bottas, sexto, cedía más de 40 guarismos.

Sainz jugó sus cartas. Lideraba la media parrilla y gestionó su superioridad. Entró en la vuelta 26 y se reincorporó decimotercero, pero escaló con las paradas de sus rivales. Su perseguidor más inmediato, Kevin Magnussen, visitó el Pit-Lane cinco giros más tarde y salió dos segundos por detrás del Renault. Cuando se hizo la última parada en la vuelta 38, Sainz recuperó la séptima plaza.

En la vuelta 39, Räikkönen atrapó a Vettel y le arrebató la cuarta posición en la frenada de la curva 8, en la zona de DRS. Las gomas del alemán estaban en las lonas, así que Ferrari le llamó para hacer un segundo cambio de ruedas, en este caso al ultrablando. Aprovechó para cumplir su penalización de tiempo. Bottas también hizo otra parada, aunque la suya fue más lenta de lo normal por un fallo con el gato trasero. El tiempo perdido le dejó en novena plaza.

Carlos Sainz lo tenía todo de cara para ser sexto. Había hecho una carrera perfecta en casa de Renault, en casa de sus jefes. Pero a falta de cinco vueltas, desastre. El madrileño reportó una pérdida de potencia en el MGU-K. Su coche perdió velocidad punta y fue presa fácil para sus rivales. Habló con su ingeniero en busca de una solución, pero no pudieron hacer nada. Kevin Magnussen y Valtteri Bottas dieron cuenta de él y lo relegaron a la octava plaza final.

Por fortuna para Sainz, hubo un coche de seguridad virtual porque Lance Stroll sufrió una deslaminación.  A cuatro giros del final, Fernando Alonso abandonó con un problema de suspensión cuando rodaba en decimosexta plaza.

Un comentario

  1. buena temporada se presenta , encima con el aliciente de la porra ,esta mas very Fun jejejejeje A Fulllllllllllllllll

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