Solo un punto de ventaja separaba a Lewis Hamilton de Sebastian Vettel tras el Gran Premio de Gran Bretaña. El Campeonato del Mundo está llegando a su ecuador con los dos aspirantes al título prácticamente empatados.Grandes noticias para la intensidad del certamen. Pero en esta ocasión fue la victoria más aplastante de Mercedes y la derrota más dolorosa de Ferrari. Por ello, al margen del impresionante dominio del fabricante alemán, queda flotando una pregunta en el aire que la Scuderia debe intentar decantar a su favor cuando termine la próxima cita en Hungría, antes del parón veraniego.

¿Comienza Ferrari a dar síntomas de ese mal que le ha aquejado en otras temporadas?

El equipo italiano ha mostrado un rendimiento homogéneo en todo tipo de trazados hasta el momento en el presente campeonato, aunque las características de Silverstone jugaban totalmente en contra. Trazado de potencia y curvas amplias y rápidas, quizás fuera uno de los más propicios para el W08, por su larga batalla y capacidad de almacenar y entregar la potencia. A priori, Ferrari tenía la batalla perdida y así se confirmó. Pero la tendencia de las últimas carreras desde Montreal confirma que la vida es cada vez más complicada para los coches italianos frente a los alemanes. De modo que cabe preguntarse si en Maranello serán capaces o no de seguir el ritmo de evolución en el arco de la temporada que está imponiendo Mercedes desde sus problemas en el Gran Premio de Mónaco.

La hecatombe final de pinchazos para Raikkonen y Vettel ponía en evidencia hasta qué punto Ferrari estaba siguiendo con el gancho al cuello el ritmo de Mercedes en Silverstone, buena muestra de la precariedad con los neumáticos para intentar defenderse de Bottas y sin poder alcanzar a Hamilton quien se paseó a placer, mientras el finlandés alcanzaba con contundencia y seguridad la segunda desde la novena posición. Además, Vettel también puede reprocharse desde el punto de vista personal que complicó su destino en la carrera por su incapacidad para batir a Verstappen en la primera parte de la prueba.

Por ello, la próxima cita en Hungría supondrá un yunque particularmente importante para comprobar el temple del hierro de Ferrari. En un trazado idóneo sobre el papel para el monoplaza italiano, una suerte de segundo Mónaco en la temporada, si Vettel y Raikkonen fueran allí derrotados se confirmará que el equipo italiano está perdiendo la batalla de la evolución. De ser así, psicológicamente, el parón veraniego será duro en Maranello.

Un Gran Premio nefasto para los españoles

Para los pilotos españoles, el Gran Premio británico siguió arrojando sombras sobre el horizonte. En el caso de Alonso, se comprobó una vez más el elevadísimo Everest que Honda debe todavía ascender para llegar siquiera a ocupar la tercera posición en la jerarquía de la Fórmula 1. Y valga este ejemplo, porque Alonso salía en última línea junto a Daniel Ricciardo. Y mientras el australiano remontaba hasta la quinta posición, el español se estrellaba contra el muro de sus limitaciones, en la decimocuarta hasta su abandono. Para colmo, abandonando una vez más con un motor recién instalado que permitiera afrontar la carrera de Hungría con esperanzas, ya que se trata de una de las fechas marcadas en el calendario de McLaren esta temporada. Ni siquiera una carrera aguantan los motores nipones, ya a mitad de 2017.

Carlos Sainz, por su parte, ha entrado en uno de esos momentos oscuros que acompañan a un piloto durante algún momento de la temporada. Aunque en su caso se mezclan dentro y fuera de la pista. Con la tensión de su situación sobre el futuro con Red Bull, en un entorno lleno de rumores que no ayuda a la estabilidad, Sainz sufrió todo tipo de problemas durante los tres días del gran premio. Para terminar fuera de la pista embestido por su propio compañero de equipo, lo que tampoco ayudará al ambiente interno de un equipo Toro Rosso que pierde terreno y puntos en las últimas carreras frente a sus rivales. Abandono de motor en Austria y sacado por Kvyat en Silverstone. Descontento de su continuidad en Red Bull, pero rodeado de noticias sobre su marcha… Carlos Sainz, como Alonso, deben estar rezando para que lleguen las vacaciones.

Un comentario

  1. A Ferrari parece que no se le da tan bien mejorar a lo largo del año.

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