La llegada de los nuevos World Rally Car no termina de convencer. Los nuevos prototipos que competirán a partir de 2017 han ganado en potencia, pero también en agarre aerodinámico. Este hecho junto al regreso del diferencial central parece que ha provocado que la nueva generación de World Rally Car sea mucho más rápida y estable, aunque eso radica en que son menos espectaculares para los aficionados. Sin embargo, este aumento de prestaciones también repercute en los neumáticos. Las exigencias de las nuevas máquinas con las gomas será mucho más alto, algo que tiene en alerta a Michelin y DMACK.

Aún sin adentrarse en exceso en conceptos técnicos, los nuevos World Rally Car tiene mayor potencia -también crece el par y su aceleración-, así como un mayor agarre aerodinámico, lo que radica en un paso por curva más rápido. Estos ingredientes aumentan el desgaste de las gomas, algo que puede afectar a lo largo de los tramos más largos y de los bucles, a los que los pilotos suelen salir con cuatro cubiertas y dos de repuesto dentro del coche. En este punto el temor es que los World Rally Car queden ‘capados’ ante la necesidad de conservar los neumáticos.

En esta línea, Dick Cormack como responsable de DMACK explicaba: “Tanto Michelin como nosotros sabemos que habrá un mayor nivel de desgaste, sobre todo en tramos de grava. Esto significa que habrá que cambiar el compuesto y posiblemente el patrón del dibujo de la goma. Si aumentamos el ancho de la banda de rodadura, el neumático tendrá una mayor vida útil, pero al mismo tiempo se necesitará reducir la distancia entre las hendiduras de la banda y eso reducirá el agarre. El piloto que abra pista puede tener aún menos agarre y al final lo que queremos es que en el WRC se pueda ir lo más rápido posible”.

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